Crónica: De enemigos a ‘parceros’

DE ENEMIGOS A ‘PARCEROS’

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“Si del cielo te caen limones… Tequila y pa’ dentro”. Ese es uno de los tantos dichos que tiene Fernando Aguirre en su repertorio, un hombre nacido en el Valle del Cauca quien tiene una discapacidad hace siete años y seis meses debido a un accidente que sufrió realizando un curso de paracaidismo. Hoy en día, esta lesión le obliga a estar en silla de ruedas, pero no le permite dejar de soñar y convertir esos sueños en una realidad que aporte al bienestar de muchos hombres que como consecuencia del conflicto del país han sido afectados por las minas antipersona; hombres que padecen lesiones imborrables pero que no les impiden continuar sus vidas bajo otros proyectos, siendo un ejemplo para la sociedad y para el deporte nacional.

Fernando Aguirre, como lo ejemplifica su propia frase, aprovechó esta oportunidad para recrear su vida deportiva que había llevado desde antes de la lesión y que por esta razón no iba a dejar; por el contrario, buscaba que desde su situación se pudiera ayudar a otras personas que tenían dificultades físicas causadas por el conflicto y así encontrar una alternativa para integrar, desde el deporte y la recreación, un espacio de la sociedad que en su labor diaria convive en las altas montañas del territorio nacional con la enemistad ideológica que durante 60 años les ha correspondido vivir.

“En el proceso de rehabilitación conocí a un oficial activo de la Séptima Brigada que fue víctima de una mina antipersona y congeniamos. Al ver que los militares pensionados por discapacidad no tenían claridad de cómo podían desarrollar su vida, y muchas veces tomaban pasos equivocados, por esta razón decidimos fundar el club DISFAD (Discapacitados con Fe y Amor por el Deporte)”.

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El club empezó manejando tres disciplinas: el voleibol sentado, donde el capitán del equipo fue Fernando en primera instancia, levantamiento de pesas y la natación, este último donde actualmente es Selección Valle y representa al departamento en eventos nacionales.

DISFAD únicamente fue conformado por exintegrantes del Ejército Nacional que habían sido heridos en combate y sufrían alguna discapacidad, pero con el paso del tiempo el club fue abriendo las puertas a la sociedad civil que también padecía de invalideces, pues en el Valle del Cauca, según las cifras del DANE, desde el año 2015 se cuenta con más de 150 mil personas consideradas en estado de discapacidad.

Fernando menciona que “en este momento somos 78 deportistas activos, otros no están entrenando actualmente por motivos personales. De ellos, el 5% son reinsertados, un 80% fueron militares y los restantes son personas de la población civil que han sufrido estas discapacidades de manera violenta”.

Observando la cantidad de personas de otros departamentos del territorio nacional, los clubes que estaban enfocados en abrir las puertas a estos sujetos inician el proceso para generar la primera “Copa de Voleibol Sentado”, que en la actualidad ya se han disputado cuatro ediciones y ha tomado popularidad y una gran acogida en el público en general.

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En la actualidad, Fernando cedió la capitanía del equipo de voleibol sentado a un hombre que describe por su nobleza y por ser un ejemplo a seguir: él es Fabio Franco, un soldado profesional que ha tenido un liderazgo en el deporte y una gran seriedad que le aporta a la organización, como comenta: “En un patrullaje en la selva, un compañero que iba a su espalda pisó un mina. En ese momento quedó herido en el suelo y él, con su valentía, se lanzó a salvarlo, caminó hacia él inconscientemente pisando otro artefacto similar. Herido logró salir de allí y esperó diez horas hasta ser rescatado, pues estaban en la mitad de un enfrentamiento entre la guerrilla y el Ejército”.

DISFAD, junto con sus líderes, tiene claro que no ha terminado este proceso; por el contrario, apenas inicia y precisamente por esta razón tiene diversos proyectos apostándole al desarrollo social y a la integración entre quienes conforman el club que en algún momento de su vida fueron marcados en los campos de batalla, pero que ahora únicamente se enfrentan por medio del deporte; siendo así un ejemplo del papel que está llevando el campo deportivo como herramienta para la construcción de paz. “Por el origen y la historia de quienes practican este deporte, sin darnos cuenta estábamos compitiendo reinsertados de grupos subversivos, excombatientes del Ejército Nacional y civiles discapacitados. Aquí le damos una lección al país de que las diferencias que antes se solucionaban con armas, hoy se arreglan con un balón de voleibol… Así debe ser la sociedad colombiana: reconciliación, perdón y que si todos vamos hacia el mismo lugar, seremos un país diferente y fortaleceremos nuestros lazos”.

En la gran mayoría de eventos que se realizan en todos los deportes que practica el club, se tiene un patrocinio que llega de diferentes empresas privadas que son gestionadas por la junta directiva, pues los entes deportivos del Gobierno no tienen la obligación de generar apoyo para la participación o subsistencia de los clubes deportivos de discapacitados. Únicamente generan colaboración y apoyo a las ligas, siendo estas un conjunto de clubes que conforman una región y desde allí se encargan de manejar el presupuesto que le brindan las federaciones, pues los clubes no pueden trabajar mediante ayudas económicas estatales; ellos deben tener un funcionamiento independiente al Gobierno involucrándose específicamente en el campo privado.

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“A nivel deportivo, esperamos que a corto plazo estemos presentes en las selecciones que viajarán a los Juegos Paralímpicos en Río 2016, también en los torneos nacionales. Queremos ser el club por excelencia del Valle y, a largo plazo, del país; pues hay muchísimos clubes en Colombia que han ido desarrollado sus procesos, con las uñas se han ido conformando y se van organizando para ser parte de un ejemplo para la sociedad”.

El club no únicamente se encarga de esta temática, cuenta con un trasfondo social para que los integrantes puedan superarse individualmente completando sus estudios y otorgando carreras técnicas con entidades educativas, con el fin de garantizar una independencia económica en el campo laboral y, de esta manera, desarrollar su actividad deportiva con mucha más libertad. Todo el enfoque deportivo se dirige también a diferentes áreas para proporcionar a excombatientes una mejor calidad de vida, fortaleciendo su individualidad para que sean partícipes de forma adecuada en la sociedad.

Fernando Aguirre y el club DISFAD son la evidencia del papel que cumple el deporte, siendo una herramienta para el apoyo al posconflicto y una iniciativa que es primordial en este proyecto, dándole un giro a la vida de las personas que en algún momento, debido a su incapacidad, no encuentran el significado de vivir. De esta manera se promueve en ellos el aprovechamiento de la vida, volviendo a iniciar luego de los momentos críticos que acontecieron… Porque “si del cielo te caen limones… Tequila y pa’ dentro”.

Entrevista: Fernando Aguirre

¿Qué labor desempeña usted en DISFAD?

¿Qué otros deportes han nacido en DISFAD?

¿Qué le brinda el deporte a los proyectos del posconflicto?

Galería de imágenes del equipo de voliebol sentado de DISFAD

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